El sistema sanitario del país, especialmente el sistema público, produce abundante información sobre salud, recursos actividades y otros aspectos relacionados. Desde los Servicios de Salud del SNSS y centros de atención primaria, se producen centenares de excesivos indicadores de reporte frecuente, que no tienen un correlato exacto con cambios en toma de decisiones tendientes a corregir situaciones que puedan ser detectadas y portadas a través de esa información, y así contribuir a asegurar que los planes y programas desarrollados a diversos niveles puedan cumplirse a cabalidad, en beneficio de salud de la población.

El sistema de salud cuenta con orientaciones claves de acción, a distintos niveles. Destacan por ejemplo los objetivos los formulados en la Estrategia Nacional de Salud 2011-2020, incluyendo sus versiones regionales, que constituyen orientaciones de planificación y debieran ser el referente de monitoreo y evaluación que contraste lo esperado, y lo observado en la estructura y desempeño sectorial. Ello debe constituir “información para la acción”. Un análisis global debiera ser la base de información y evidencia útil adopción de políticas e implementación de planes concretos, a todo nivel, que comprometan las necesarias readecuaciones organizacionales, recursos, fortalecimiento efectivo y coherente del desempeño.

Es necesario y urgente, evaluar y monitorear adecuadamente todos los aspectos de recursos o desempeño o resultados de los sistemas de salud. Se requiere contar con información, indicadores y análisis relevante que permitan conocer en forma oportuna y efectiva, lo que ocurre en los distintos ámbitos y niveles el sistema de salud del país (no sólo del sistema asistencial público), como insumo para políticas y toma de decisiones.

Aspectos esenciales de monitorear y evaluar:

 

·       Nivel y distribución de financiamiento en el Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS)

·       Nivel y distribución del personal asistencial de salud, especialmente personal calificado del SNSS

·       Cumplimiento de objetivos de la atención primaria de salud y de la administración municipal

·       Cumplimiento de actividades y cobertura planteada en planes y programas de salud (público y complemento privado)

·       Necesidades diferenciales de atención de salud, a distintas áreas y grupos de la población.

·       Calidad, de estructura, procesos y resultados de los diversos centros asistenciales.

·       Evolución de los costos en la provisión de salud, relacionado a lo menos a campos como Gastos en Personal, nuevas  tecnologías sanitarias, insumos y medicamentos.

Es importante monitorear y evaluar aspectos relacionados con el flujo de financiamiento (cuentas nacionales de salud). Es importante monitorear cuánto financiamiento es necesario para responder a las distintas necesidades de salud de la población. El significa cambiar el foco actualmente centrado en la compra y provisión de servicios, por una perspectiva de salud pública integral, y no sólo bajo el predominio de decisiones financieras e indicaciones teórico-administrativas verticales de la autoridad sanitaria. El enfoque actual supedita el recurso y desempeño de asistencia sanitaria al financiamiento decidido arbitrariamente a nivel central, en desmedro del necesario foco en la adecuada estructura y desempeño de los servicios asistenciales locales. Esto último, requiere estar centrado en torno a las necesidades de la población y la respuesta factible que pueden dar los servicios de salud. Como análisis integral, se requiere evaluar – a la luz de la experiencia y resultados prolongados – si las medidas legales y normativas de la década pasada de la autoridad sanitaria sobre el SNSS han sido correctas, si el enfoque económico de FONASA como ordenamiento impositivo del desempeño asistencial y su estimación de financiamiento adecuado para el SNSS han sido correctos, y si la administración municipal ha contribuido a la integración y eficiencia de las redes asistenciales de los Servicios de Salud.

En este sentido, es importante evaluar si los cambios considerados reformas de mediados de la década pasada (como Ley de Autoridad Sanitaria, auto gestión de hospitales, y aplicación progresiva el programa AUGE) han resuelto los problemas pendientes de la reforma original. 

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