Chile ha sido uno de los primeros países en la región de las Américas en cumplir anticipadamente la meta de varios de los Objetivos del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas que se propuso cumplir en 2015, según la última evaluación reportada en el Tercer Informe del Gobierno, en Septiembre de 2010) (12).

En 1990, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) elaboró y comenzó el seguimiento anual del Índice de Desarrollo Humano (IDH), que un indicador compuesto resumen que pretende ser más integral que la clasificación del progreso de los países sólo en base al Producto Interno Bruto. En 2012, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Chile fue estimado en 0,819, lo que ubicaba al país en el lugar 40 del ranking mundial de países. Entre los componentes primarios del IDH de Chile, destacaba el relativo alto nivel de expectativa de vida al nacer (79,3 años), esperanza de vida al nacer de 79,3 años,9,7 años de promedio de escolaridad y un ingreso nacional bruto per cápita de USD 14.987 (PPA en USD de 2005) (18). Entre 1980 y 2010, el IDH ha mantenido un progreso paulatino en sus diversos componentes  (Figura 2.8). Dado que el IDH es un índice relativo internacional, ello refleja un mejoramiento continuo de las condiciones globales del desarrollo humano y la emergencia de Chile en el escenario internacional ya que ese ranking lo sitúa en el grupo de 47 países con “desarrollo humano muy alto”, y es un referente de alto nivel de salud y desarrollo para América Latina y el Caribe (que registra IDH de 0.741). (19)

Sin embargo desde 2011, el PNUD también calculando al IDH ajustado por desigualdad, para que dicho indicador sea sensible a la desigualdad de ingresos, de educación y de la esperanza de vida al nacer. En el caso de Chile, se aprecia el impacto negativo de la desigualdad, ya que el IDH ajustado sólo alcanza a 0.664, en que se pierde un 19% del IDH general: disminuye 34.1% en el componente de ingresos, 13.7% en educación y 6.6% en salud. Aún así, Chile se mantiene en el grupo de países de muy alto desarrollo, cuya desigualdad es superior a la observada en los países de mayor desarrollo, pero menor que lo registrado en América Latina y el Caribe (que registra IDH de 0.550). (19)

El resultado sistemático del IDH para Chile coincide con la percepción del estado y sociedad chilenos, en que si bien hay un crecimiento económico importante y sostenido en las últimas décadas, la inequidad social es un tema pendiente de resolver y muy prioritario de acción en el país. También ello refleja la prioridad de mantener un monitoreo efectivo y útil del desarrollo y salud en el país, que permita conjugar los elementos de crecimiento y equidad tanto en desarrollo global como en salud. (19)

Chile está entre los países con menor ingreso nacional bruto per cápita en el grupo perteneciente a OECD, aunque su nivel de expectativas de peso al nacer y años de escolaridad están discretamente bajo el nivel medio de países OECD (figura 2.9). (19)

Cuando diversas dimensiones del bienestar y desarrollo en Chile son comparadas con el nivel logrado en los países de OECD, destaca que el nivel percibido de satisfacción es relativamente similar al promedio de países OECD, pero el nivel de ingresos de la población es bastante bajo (incluso menor que el promedio de los cinco países con menor nivel. Las condiciones del ambiente también son bajas, con un nivel marcadamente inferior a los países de OECD, incluso con el nivel de los peores (Figura 2.10). (20)

El desarrollo humano global en Chile requiere conjugar el crecimiento nacional del país, con la solución paulatina de las desigualdades sociales evitables y afectas a solución (incluyendo al sistema de protección social) de modo que mejore el grado de bienestar y calidad de vida de los diversos grupos de población. Particular relevancia adquiere el asegurar el acceso a los bienes de consumo y servicios básicos; la reducción de la pobreza (con erradicación de la pobreza extrema); el adecuado y equitativo acceso a las oportunidades, y procurar una mejor distribución del ingreso. (22)

En 2009, MIDEPLAN preparó y presentó una visión prospectiva para la década, contenida en la publicación sobre “Construyendo una visión del desarrollo nacional: Chile 2018”. En ella, se revisó la experiencia de internacional de estudios prospectivos y fijación de escenarios, consultó diversos expertos nacionales y realizó talleres con académicos, intelectuales, líderes sociales y del ámbito económico. La publicación incluye artículos temáticos de expertos. En las tendencias percibidas como de mayor incidencia en el desarrollo nacional y que deben ser necesariamente enfrentadas, destacan: la concentración del poder económico, la inequidad distributiva y el requerido balance entre equidad y desarrollo; la globalización y apertura comercial, con el protagonismo de economías emergentes en Asia Pacífico; el balance entre el rol del Estado y del mercado frente a la transformación de la estructura productiva; el predominio de la vida urbana y el envejecimiento de la población; creciente demanda de energía y recursos hídricos, fuente de conflictos sociales; y la revolución tecnológica y de las comunicaciones. (22)

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