En el último trimestre de 2011, el ingreso promedio de los hogares fue de 769,7 miles de pesos (moneda de octubre de 2011), con un ingreso per cápita de 232,2 miles de pesos.  Persiste una amplia desigualdad en la distribución del ingreso que se mantiene en el país al menos desde 1990. Sin embargo cabe destacar que dicha desigualdad de mantuvo o incluso aumentó discretamente entre 1990 y 2000 (el Coeficiente de Gini de 0,56 aumento a 0.58). Sin embargo entre 2000 y 2011 ha existido una disminución, bajando a un coeficiente de Gini de 0,52 (cuadro 3.3).  En 2011, el quintil de mayor ingreso recibía 10,9 veces más ingreso autónomo que el nivel del primer quintil; y el decil superior recibía 22,6 veces el recibido respecto al decil de ingreso inferior. Como consecuencias de políticas sociales redistributivas, los subsidios monetarios focalizados en la población socialmente más pobre y vulnerable tienen una distribución que favorece la equidad en el ingreso total del hogar.  Como protección social, en el 2009 se entregaron 566 mil pensiones básicas solidarias; con un subsidio promedio de 18.838 pesos.  En el decil inferior de ingreso autónomo (D1) los subsidios correspondieron al 43,7% del ingreso total, mientras que en el decil superior de ingreso (D10) representaban sólo el 0,1% del ingreso total. (12)
 
El ingreso per cápita es mayor en las zonas del extremo sur del país y en la Región Metropolitana y menor en zonas sureñas de alta ruralidad, como Maule y Biobío (cuadro 3.4) Cabe destacar que el ingreso per cápita allí indicado es superior al aportado por la fuente de encuestas de hogares de la fuente CASEN (de cuadro 3.1), ya que corresponde a dos modos y momento distintos de medir ingreso. (14)

El 93% de los hogares de NSE ABC1 tienen ingresos mensuales superiores a $975.000 (69% con ingreso superior a $1.575.000). En contraste, el 86% de los hogares de NSE E tienen ingresos mensuales inferiores a $300.000 (40% con ingreso inferior a $150.000)  (cuadro 3.5). (18)

El Ministerio de Desarrollo Social, a través de la encuesta CASEN evalúa periódicamente los niveles de pobreza en el país así como también la cobertura, distribución e impacto que tienen los beneficios de los programas de protección social.  Según esta fuente, en 2011 la pobreza alcanzaba a un 14,4% de la población, incluyendo  la indigencia (2,8%) y la pobreza no indigente (11,6%). (12)

El nivel de pobreza ha mantenido un descenso continuo entre 1990-2011, con una tendencia asintótica. En 1990, casi el 40% de la población tenía condiciones de pobreza, mientras que en 2011 esta condición sólo afectaba al 14,4% de la población (figura 3.2).  A diferencia de la tendencia registrada entre otros momentos del período, hubo un aumento en la pobreza entre 2006 y 2009, relacionada con la crisis económica mundial de fines de 2008 y de 2009, la que afortunadamente no afectó mayormente la situación chilena. El Estado adoptó oportunamente una serie de medidas económicas de apoyo al sistema bancario y empresarial lo que pudo prevenir una crisis mayor (como ocurrió incluso en EEUU y Europa). Si esa eventual crisis no se hubiese prevenido oportunamente, hubiese impactado fuerte y negativamente en empleos, ingresos, costo de vida, alimentos y otros, lo que hubiese aumentado aún más la pobreza en los grupos socialmente más vulnerables. En 2011, la pobreza disminuyó a 14,4%  (12,17)

Como referencia, se indica que el nivel de comunas elite alcanzaba sólo a 1.1 % de pobreza, mientras el Decil 10 de comunas registraba 4.0%, y el Decil 9 tenía 9.1% de pobreza. En contraste, el nivel de pobreza en el Decil 1 de comunas era equivalente a1existente en el país en 1996, mientras que el Decil 2 tenía un nivel de pobreza equivalente a la que tenía el país en 2007.

En 1990, el 13% de la población era indigente (un tercio de la pobreza total). Similar a la evolución de la pobreza total, la indigencia también ha disminuido con una tendencia asintótica, alcanzando a sólo 2.8% en 2011 (un quinto de la pobreza total) (figura 3.3). Como referencia, se indica que el nivel del Decil 10 de comunas ha alcanzado a sólo 0.7% y el Decil 9 registra 1.5% de indigencia. En contraste, el Decil 1 tiene un nivel de indigencia equivalente a1 existente en el país en 1994, mientras que el decil 2 tiene un nivel equivalente al que el país tenía en 2008. (11,12)

Persiste una mayor pobreza en niños, adolescentes, grupos familiares con jefatura femenina y grupos étnicos presentando cifras superiores a la media nacional, con mayor proporción en sector rural, con mayor intensidad de la indigencia en este sector. La Araucanía, Biobío y Maule son las regiones donde hay mayor ruralidad y proporción de población indígena, y allí se registra mayor proporción de pobreza (figura 3.4).  En las regiones de menor pobreza están Magallanes, al extremo sur del país, de baja población, clima inclemente y mayores condiciones de trabajo, ingresos y subsidios y Antofagasta, área geográfica donde se ubica la gran minería del cobre y otros, proporcionando empleos y relativas mejores condiciones de vida. (12,17)

Las condiciones de vida de la mayor parte de la población residente en áreas rurales concentra condiciones de calidad de vivienda, saneamiento, oportunidad de educación más avanzada y empleos mejor remunerados tiende a concentrar factores determinantes que pueden influir en un menor nivel de condiciones de vida, bienestar y salud. Sin embargo, la medición periódica de pobreza en hogares, desde 1990, sistemáticamente muestra mayor proporción de pobreza en sectores urbanos que rurales (cuadro 3.6). Cabe destacar que en este período ha existido una importante migración de población desde el campo a la ciudad y dicha encuesta no reporta sobre la pobreza marginal urbana. (17)

Las comunas con menos nivel socioeconómico tienen sistemáticamente mayor ruralidad y mayor pobreza (figura 3.5). Las comunas de menor nivel (Decil 1) tienen una ruralidad que supera el 50% y casi un cuarto de su población es pobre. La ruralidad es escasa en los deciles comunales con mayor ingreso socioeconómico. El Decil 10, prácticamente urbano, tiene la sexta parte de la pobreza que se registra en el Decil 1. (11,12)

En 2010, el Gobierno de Chile propuso erradicar la extrema pobreza antes del 2014 y la pobreza antes del 2018 y terminar con las desigualdades excesivas. También el Gobierno mantiene el compromiso del cumplimiento de Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Naciones Unidas, el primero de los cuales se refiere a erradicar la pobreza extrema y el hambre antes de 2015. Las metas chilenas en este objetivo son: reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos son inferiores a 1,25 dólar por día; lograr empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos, incluyendo mujeres jóvenes; y reducir a la mitad el porcentaje de personas que padezcan hambre. (19)

El cuadro 3.7 presenta el nivel de los indicadores mínimos de ese objetivo en 1990 (año base), 2000, 2009 y la meta esperada para 2015. La proporción de personas en situación de pobreza extrema cuyos ingresos son inferiores a 1,25 dólar por día (PPA) disminuyó desde 10,0% en 1990 a 3,4% en 2000 y a 1,5% en 2009, superándose la meta de reducción a la mitad propuesta para el año 2015.  Sin embargo, se verifica un leve aumento en relación al 2006, año en que este porcentaje fue de 1,3%. (18)

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