El país cuenta con un moderno y complejo sistema de salud que en las últimas décadas ha sido sometido a una serie de reformas estructurales importantes. En 1979, en el contexto de una reforma neoliberal radical que abarcó a todo el Estado, los servicios públicos y las condiciones de mercado abierto competitivo, se creó el Sistema Nacional de Sistemas de Salud, organismo público constituido por alrededor de 400 entidades, que incluye 29 servicios de salud territoriales con sus hospitales y la mayoría de 350 municipios que administran redes de múltiples establecimientos de atención primaria de salud, junto a entidades privadas sin fines de lucro y que por concesión tienen establecimientos operando bajo la modalidad institucional del SNSS.

En la actualidad, el sistema es segmentado y conformado por una mezcla pública y privada de financiamiento, aseguramiento y provisión de servicios, bajo la rectoría estatal a través del Ministerio de Salud. El sistema prestado privado de servicios de salud es bastante amplio y distribuido a través de todo el país (clínicas, centros médicos, laboratorios, farmacias y otros). El aspecto previsional y de aseguramiento público es manejado por el Fondo Nacional de Salud, mientras que el sistema privado de aseguramiento es asumido por un mercado de una docena de Instituciones de Salud Previsional.

El sistema de salud ha logrado un alto grado de cobertura legal y geográfica en la población, lo que a su vez ha contribuido al logro del nivel exhibido en de salud de su población. Sin embargo, existen importantes temas en que cabe evaluar y perfeccionar paulatinamente la estructura y desempeño de los sistemas de salud, respecto al financiamiento, aseguramiento, provisión de servicios, equidad en acceso, provisión e impacto y su pertinencia para responder a las necesidades prioritarias de salud de la población.

El fortalecimiento del financiamiento, aseguramiento, estructura y desempeño del sistema de salud, en el conjunto de entidades participantes, ha sido una preocupación permanente de la agenda de salud, con periódicas reformas, desarrollo de nueva legislación y políticas, y búsqueda de mecanismos para lograr una mayor consolidación y efectividad del sistema. Sin embargo, se mantiene una agenda inconclusa respecto al fortalecimiento y consolidación pendiente del sistema de salud, especialmente del sistema público (SNSS).Se combinan logros importantes en la implementación y funcionamiento del sistema, pero también carencias y desafíos en la organización, recursos y desempeño del sistema, lo que es bastante crítico en  el sector público (de cobertura asistencial mayoritaria en la población, incluyendo lugares más apartados y población más vulnerable).

El marco legal y reglamentario actual es bastante complejo, con una gran interacción financiera entre sectores, sistemas de previsión y prestadores. Esa interacción incluye concesiones (tercerización) y de funciones asistenciales entre beneficiarios previsionales públicos y privados, impiden una mayor identificación o separación analítica entre sectores público y privado. No configuran sistemas cerrados excluyentes, sino que comparten muchas funciones interrelacionadas. El parámetro de progreso del sistema de salud en Chile está dado por la posibilidad de fortalecer y consolidar la normativa vigente, en torno a mejorar el financiamiento, eficiencia, y capacidad efectiva frente a las necesidades y demanda de la población, y a una recuperación más efectiva y oportuna de las falencias y limitaciones del sector asistencial público.

Ello también implica revisar y redefinir aspectos de financiamiento y gestión relevantes, que es más crítico en los hospitales más complejos y en la administración municipal del nivel primario de atención; ello incluye la revisión del rol y beneficios esperados de la administración municipal, así como de la modalidad de tercerización (compra de servicios externos) y de la concesión del funcionamiento y gestión del sistema público.

Conforme a la Ley de Autoridad Sanitaria, es preciso definir e implementar planes concretos de acción global (que incluya plazos, financiamiento, recursos y acciones definidas) a partir de la Estrategia Nacional de Salud 2011-2020, tanto a nivel nacional como regional.

Con el fin de orientar un fortalecimiento del sistema de salud en términos de equidad, es importante mantener un efectivo monitoreo sobre el financiamiento, aseguramiento, provisión de servicios, equidad en acceso, provisión e impacto y su pertinencia para responder a las necesidades prioritarias de salud de la población. La Estrategia Nacional de salud esboza que entre los objetivos prioritarios de la década actual, se pretende mejorar la calidad y seguridad de la atención, satisfacción de usuarios, el modelo de atención, incorporación de tecnologías de comunicación y la información en la gestión y la atención, y mejor acceso a medicamentos. Ello incluye desarrollar y consolidar el sistema de salud con base en la Atención Primaria (APS) y redes integradas de atención. Sin embargo, aún es necesario fortalecer el enfoque en APS, la promoción y prevención, y el trabajo con la comunidad, así como la integración de las redes asistenciales.

Entre los mecanismos orientados a mejorar la calidad de la atención, la Superintendencia de Salud realiza acreditación a establecimientos y el Ministerio de Salud desarrolla programas como el de reducción de listas de espera. Estos esfuerzos son importantes y se requiere e conocer su concreción, expansión y utilidad para mejorar la gestión y el desempeño eficiente y efectivo de los servicios de salud, tanto públicos como privados. El rol global de la Superintendencia de Salud es muy importante para moni torear y orientar el debido fortalecimiento del sistema global de salud y resguardo de los derechos de los pacientes.

 

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