La población estimada para el año 2013 (proyección oficial del Censo de Población 2002) es de 17,6 millones de habitantes (de los cuales 49,5% son hombres y 50,5% son mujeres). La población menor de 15 años y la de 60 o más años representan 22,3% y 9,0% respectivamente. (2,10)

Las Regiones tienen bastantes diferencias en cuanto a tamaño de superficie y cantidad de población residente (Cuadro 2.1) Destaca la Región Metropolitana, con 43 comunas (34 de ellas en el Gran Santiago) que alberga al 40,3% de la población. En 2013, la densidad de población de Chile alcanzó a los 8,75 habitantes por kilómetro cuadrado. La mayor concentración de población se encuentra en la Región Metropolitana, donde reside el 40,3% de la población del país y tiene una densidad de 459,0 hab/km2. La Región de Valparaíso, que se encuentra contigua y al este de la Metropolitana, hacia la costa, tiene 1,8 millones de habitantes y una densidad de 110,3 habitantes por km211.8% (tiene 10.3% de la población nacional). La Región de Biobío, con dos millones de habitantes (10.3% de la población nacional), es la tercera que tiene un gran complejo urbano. El resto de regiones tienen ciudades y pueblos de menor tamaño (Cuadro 2.1). (2)
 
El 87% de la población es urbana y el 13,0% de la población vive en áreas rurales. En la Región Metropolitana, existe alto predominio de población urbana (96.6%), mientras que las Regiones con mayor proporción de ruralidad son Maule, La Araucanía y Los Ríos, ubicadas en el sur del país y cuya población rural alcanza a casi un tercio de la población regional (32.6%, 32.0% y 31.4% respectivamente). (2)

La población aumentó 29,9% entre 1990 y 2010.  En 1990, la estructura de la población presentaba una forma piramidal en los mayores de 25 años, y otra en los menores de 15 años, con relativa similitud entre los 15 y 29 años, relacionado con cambios en fecundidad en las tres décadas previas.  En el año 2010, la pirámide se desplazó a edades mayores, con relativa estabilidad en los menores de 50 años, relacionado con relativa baja fecundidad y mortalidad en las últimas cinco décadas (figura 2.1). En 2010, destaca que en los grupos de menor edad se mantiene una tendencia a la relativa estabilización, salvo el grupo de 15 a 24 años.  La población de adolescentes (10 a 19 años) es mayor que la de niños de 0 a 9 años (2,10).

La población total aumento en un tercio entre 1990 y 2013 (cuadro 2.2). Sin embargo, la población menor de 15 años disminuyó en 4.3% en este lapso, mientras que el grupo mayor de 65 años y más aumento a más del doble (111.5% de aumento). Ello tiene implicancias en que si bien no ha aumentado la población que requiere servicios infantiles, los problemas de salud y el requerimiento por servicios de adulto mayor han aumentado de modo importante.  

La tasa de natalidad ha mantenido su tendencia estable en el último quinquenio, alcanzando a 14,7 por 1.000 habitantes en 2010, con disminución tanto de la tasa general de fecundidad como del índice global de fecundidad (figura 2.2).  Una tendencia similar ha experimentado la mortalidad infantil que para el año 2010 alcanzó a 7,9 por mil nacidos vivos.  Por otra parte, la esperanza de vida al nacer estimada para el periodo 2010-2015 se ha estimado en 78,6 años, para mujeres de 81,5 años y para hombres de 75,5 años. (6)

De acuerdo a las proyecciones de dinámica poblacional, la tasa bruta de natalidad continuará disminuyendo y la de mortalidad continuará aumentando paulatinamente. De este modo, ambas tasas serán similares y por tanto en el quinquenio 2045 a 2050 no habrá crecimiento natural de la población. Sin embargo, no se cuenta con registros ni proyecciones claras sobre cuál será la influencia de las migraciones internacionales sobre el tamaño y estructura de la población futura.

El aumento de población entre 1992 y 2013 en las diversas Regiones ha sido bastante diverso (cuadro 2.3), lo que ha estado más bien por relacionado por migraciones interregionales y no tanto por crecimiento natural, por migración de población rural hacia sectores urbanos, y la atracción de oportunidades de empleo. Destacan las Regiones de Tarapacá, Coquimbo y Antofagasta, con crecimiento de 103.1%, 48.6% y 40.1% respectivamente. Ha habido un surgimiento de productividad y empleo en Tarapacá y Antofagasta. Las Regiones extremas del país, Arica y Parinacota y Magallanes, han tenido aumento de población relativamente bajo (3.2% y 11.8% respectivamente). En el caso de Arica, que es nueva Región limítrofe con Perú (escindida de la antigua I Región), se mantienen limitaciones de empleo y no hay surgimiento productivo de la ciudad, por lo cual la población emigra (entre 2002 y 2013, la población se redujo en 5,3%) (2)
 
Las condiciones de desarrollo socioeconómico actual de Chile lo hacen atractivo como posibilidad potencial de empleo.  Por ello, en la última década se ha producido una inmigración progresiva de habitantes procedentes del resto de Sudamérica, especialmente de Perú y Ecuador.  Las condiciones de ingreso general al país (como turistas de corto plazo o búsqueda de trabajos informales) y la falta de registros impiden tener una estimación exacta de su cantidad y distribución.

Las proyecciones oficiales de migración internacional de Chile basadas en proyecciones y estimaciones de población del INE (en base a censos de 1992 y 2002), no son consistentes con estimaciones no oficiales respecto al incremento no precisado de extranjeros residiendo (legal o ilegalmente) en el país en la última década. Ello es más notorio en sectores de la capital y en la emergente región de Antofagasta (con muy alto nivel de empleo, que atraen a trabajadores de otras Regiones y países). Según INE 2013, existió un saldo migratorio neto negativo (emigración de población) entre 1950 y 1990, especialmente en la década de los 80; luego, se habría un proceso inverso, de inmigración pero en baja cantidad: sólo inmigrarían alrededor de 6 mil personas quinquenales entre 2000 y 2010 e incluso se proyectaría un saldo migratorio 0 a partir del quinquenio 2020 a 2025 (Cuadro 2.3). (6,10) 

En la Regiones cerca del extremo norte y sur del país del país se encuentran  poblaciones más envejecidas, con mayor proporción de habitantes de 65 años y más años de edad y menor proporción de menores de 15 años (figura 2.3).

Desde 1970, la esperanza de vida al nacer continúa aumentando, aunque su ritmo de crecimiento se enlentece paulatinamente. La esperanza de vida es sistemáticamente mayor en mujeres que hombres (figura 2.4). El nivel registrado en Chile es relativamente alto en el contexto de América Latina y el Caribe, aunque es discretamente menor al registrado en el grupo de países OECD.

En el año 2011 se registraron alrededor de 95 mil defunciones, con una tasa de mortalidad general de 5,4 por 1.000 habitantes.  La mortalidad general por sexo alcanzó a 5,8 muertes por cada 1.000 hombres y 5,0 muertes por cada 1.000 mujeres. La mortalidad general en las Regiones fluctúa entre 4,0 en Tarapacá y 6,5 por mil habitantes en Los Ríos. La tasa de años de vida potencial perdidos (AVPP) por mil habitantes, que refleja con mayor sensibilidad las muertes prematuras (con connotación de producción y prematurez evitable) alcanzó a 72,7 por mil h. ese año Es claramente mayor en hombres (92,6 por mil h) que en mujeres (92,6 por mil h) (cuadro 2.4). Las tasas de AVPP son más elevadas en Regiones extremas del país y su distribución regional es diversa al tipo de distribución registrada en la mortalidad general, que tiende a estar más influida por el grado de envejecimiento de la población, como en el Cuadro 2.4. (3,12)

Según información reportada por MINSAL sobre esperanza de vida al nacer en Regiones 2011, el nivel fluctúa entre 79,1 y 76,0 años en Coquimbo y Antofagasta respectivamente. No hay consistencia en el perfil de variaciones de mortalidad general, EVN y tasa de AVPP entre las regiones, ni tampoco entre cada uno de estos indicadores y otros que reflejan variación en determinantes sociales

En el año 2011, los principales grupos de causas de muerte fueron: enfermedades del sistema circulatorio (27,7% de total de defunciones), tumores (25,8% del total); enfermedades del sistema respiratorio (9,6% del total de defunciones) y causas externas (8,5% del total de defunciones) (Cuadro 2.5). (11)
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La mortalidad por grupos seleccionados de causas en general es sistemáticamente mayor en hombres que en mujeres (cuadro 2.5). Las tasas ajustadas de mortalidad son menores que la estimada (no corregida) pues corrigen por la influencia del envejecimiento poblacional (población de mayor edad que la referencia internacional). La mortalidad por causas externas es más de tres veces mayor en hombres que en mujeres, y la mortalidad específica por causas isquémicas del corazón es más de 60% más alta en hombres. (12)

Entre el 1990 y 2011, la mortalidad general por enfermedades del sistema circulatorio y neoplasias malignas aumentaron de 142,6 a 146,7 y de 118,6 a 133,7 muertes por 100 mil habitantes respectivamente, y en causas externas se produjo una leve reducción de 50,4 a 49,1 muertes por 100 mil habitantes en ese período. En la figura 2.5 se ilustra la baja de mortalidad general hasta el año 2000, y luego tendencia al alta (relacionada con envejecimiento de la población, ya que mayor cantidad de muertes se producen en adultos mayores). (2,11,12)

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