Dada la estrecha y mutua relación entre salud y desarrollo, la diferente situación de salud en los diversos grupos de la población está expuesta y es influida por un conjunto de factores determinantes que existen en el entorno geográfico, político, económico y social. A su vez, la situación de salud de la población influye en el desarrollo humano global y en las condiciones del entorno físico y social. En el caso chileno, todos los grupos de la población (según área geográfica, ingreso, condiciones socioeconómicas y de calidad de vida, edad, género, etnicidad y ruralidad), han tenido un avance socioeconómico y de salud, aunque a distintos niveles y velocidad. Conocer y monitorear estas diferencias y sus determinantes contribuye a establecer prioridades y posibilidades de respuesta a las necesidades sociales y de salud que surjan.

Entre las condicionantes de salud ocupa especial importancia el conjunto de factores económicos y  sociales (considerados “determinantes sociales de salud”) que están estrechamente relacionados entre sí y en conjunto influyen sobre la vulnerabilidad, riesgo y nivel de salud de los diversos grupos de la población. Destacan el ingreso económico, empleo, pobreza, educación, vivienda, ruralidad, género, etnicidad, y bienestar y la red de apoyo social. En general, este mismo grupo de factores determinantes también influencian la manera en que el sistema de salud es organizado, desarrollado, financiado y manejado, en sus diversos sectores y niveles. Los determinantes sociales también influyen en el acceso diferencial de la población, y en la capacidad de respuesta del sistema sanitario a las diversas necesidades de salud de la población. El nivel de aquellos determinantes que tienden a influir negativamente en el nivel de salud, bienestar, condiciones materiales y calidad de vida, tienden a concentrarse en lugares rurales, de menores ingresos y educación y en población más vulnerable. (1-3)

Chile cuenta con una larga historia de protección, solidaridad y respuesta organizada a los problemas de pobreza y otros relacionados con la población más desfavorecida, bajo la participación activa del Estado. Ello busca contribuir a evitar que niveles negativos de los determinantes sociales negativos influyan en el bienestar y calidad de vida de la población. En el desarrollo histórico de dicho sistema, influyó el enfoque de Estado de Bienestar. 

Con la reforma neoliberal implementada en el Estado en la década de los 80, se dio prioridad al crecimiento económico por sobre otros temas como la equidad social y el sistema de protección social. Parte de la seguridad social y función de entidades sociales fue privatizada. Con el advenimiento de la democracia en 1990 se mantuvo en general el sistema neoliberal predominante, pero se ha realizado un gran esfuerzo en fortalecer y expandir las políticas y el sistema de protección social. (4-7)

El tema del abordaje efectivo de las determinantes sociales de salud ocupa un lugar alto en la agenda sanitaria en Chile. Debido a la gran experiencia nacional en este tema, altas autoridades y técnicos sanitarios del país participaron en la Comisión de Determinantes Sociales de Salud de la Organización Mundial de la Salud (entre 2006 y 2008), cuyas recomendaciones tienen un alcance global. Ese enfoque ha sido explícitamente considerado en la estrategia gubernamental de los 13 Pasos hacia una Agenda de Equidad en Salud (2010) y la Estrategia Nacional de Salud 2011-2020. Estas últimas, coinciden en tener objetivos relacionados con los determinantes sociales y desigualdades en salud, entre los cuales destacan contribuir a la reducción de las desigualdades sociales que generan desigualdades en salud, implementar planificación, seguimiento y evaluación del sector salud, y liderar el trabajo intersectorial con este fin. (8,9)


Como medida resumen del conjunto de determinantes sociales de salud, en este documento se utiliza el Índice de Desarrollo Socioeconómico (IDSE), cuyo enfoque y metodología de elaboración es similar al Índice de Desarrollo Humano (IDH). A diferencia de este último, se ha reemplazado el componente de expectativa de vida al nacer (ya que refleja el nivel de salud, en su aspecto de mortalidad), por un indicador de condiciones de saneamiento deficitario en viviendas. (10)

Los componentes específicos de IDSE permiten estratificar 10 deciles de comunas (según deciles de población acumulada) con distinto nivel de IDSE, considerando el nivel de ingresos per cápita, pobreza, años de escolaridad y saneamiento (en base a datos comunales de hogares de encuestas CASEN). El nivel de cada uno de estos componentes  varía sistemáticamente entre los diversos deciles resultantes (cuadro 3.1). Adicionalmente, destaca un grupo elite de cuatro comunas (Las Condes, Vitacura, Providencia y La Reina, que tienen IDSE sobre 0.900); ese grupo elite presenta un nivel ostensiblemente mejor al resto, en todos los indicadores sociales y de salud, y constituyen un referente empírico que se puede considerar nivel óptimo para el nivel nacional. Lo Barnechea es otra comuna (que no alcanzó a ser parte del grupo elite), que registra muy alto ingreso per cápita, pero hay un remanente de pobreza y menor escolaridad que probablemente refleja un sector poblacional que representa la antigua parte de esta emergente comuna (que era más bien de tipo rural), mientras que actualmente predominan un sector económico de muy alto ingreso y condiciones de vida. (11,12)

El cuadro 3.2 presenta el nivel de estos indicadores en las Regiones del país. Las Regiones contienen distinto volumen de población y en su interior se encuentran grupos con características económicas y sociales bastante disímiles, especialmente en aquellas regiones con mayor cantidad de habitantes (la Región Metropolitana tiene casi 7  millones de habitantes, que significa el 40% de la población nacional). Hay una tendencia inversa, aunque no significativa, entre ingreso y pobreza e ingreso y saneamiento deficiente de viviendas, así como una tendencia positiva con la educación. La Región Metropolitana registra el mayor ingreso per cápita y nivel máximo de IDSE. En el otro extremo, la Región de Araucanía presenta las menores condiciones socioeconómicas; allí hay alta ruralidad y concentración indígena. (11,12)

En complemento a la medición periódica de Encuestas CASEN, que es la base de políticas sociales y monitoreo de focalización de políticas sociales, este documento incluye información de encuestas y reportes periódicos de condiciones de socioeconómicas en los hogares, a cargo de grupos de la Asociación de Investigadores del Mercado (AIM). En esas mediciones se estratifican los hogares según niveles socioeconómicos: ABC1, C2, C3, D y E. Entre ellos, existe clara y sistemática relación del ingreso con otros factores como los bienes existentes en el hogar, el tipo de ocupación, los años de escolaridad y la calidad de la vivienda. La proporción de hogares en cada grupo es definida arbitrariamente. Esta medición se inició en 1985, pero se mantiene la misma aproximación metodológica, a pesar del cambio de condiciones socioeconómicas del país. Inicialmente se pretendía identificar las características de la clase media alta y elite (ABC1) asumiendo 10% de la población; la clase media-media (grupo C2) con un 20%, la clase media baja (C3) con un 25%, la clase pobre (D) con un 35% y la de extrema pobreza (E), con 10%. (15,16)

Los hogares de Nivel ABC1 (muy alto) abarcan 7% de la población urbana, con un rango de ingresos de $1.700.000 a $3.500.000. La educación de jefes de hogar es de 16,2 años promedio siendo típicamente universitaria completa. Disponen de 9,2 bienes de un máximo de 10 bienes (ducha; TV color.; refrigerador; lavadora; calefont, microondas, automóvil (auto, camioneta, jeep o van); tv cable o satelital; computador; e Internet). Las comunas más representativas donde se encuentra este tipo de hogares son Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea y en regiones están Viña del Mar, Concepción y Antofagasta. (16)

Los hogares de Nivel C2 (alto) abarcan 15% de la población urbana, con un rango de ingresos de $600.000 a $1.200.000. La educación de jefes de hogar es de 14,0 años promedio siendo típicamente técnica completa o universitaria incompleta. Disponen de 7,2 bienes del máximo de 10 bienes. Las comunas más representativas donde se encuentra este tipo de hogares son Ñuñoa, San Miguel, Macul y en regiones están La Serena, Punta Arenas y Calama. (16)

Los hogares de Nivel C3 (medio) abarcan un quinto de la población urbana, con un rango de ingresos de $400.000 a $500.000. La educación de jefes de hogar es de 11,6 años promedio siendo típicamente con educación media completa. Disponen de 5,7 bienes del máximo de 10 bienes. Las comunas más representativas donde se encuentra este tipo de hogares son Independencia, Estación Central y Quilicura y en regiones están Talca, Arica y Coquimbo. (16)

Los hogares de Nivel D (bajo) abarcan un tercio de la población urbana, con un rango de ingresos de $200.000 a $300.000. La educación de jefes de hogar es de 7,7 años promedio siendo típicamente media incompleta. Disponen de 4,4 bienes del máximo de 10 bienes. Las comunas más representativas donde se encuentra este tipo de hogares son Recoleta, Pudahuel, Conchalí, y en regiones están Curicó, Chillán y San Fernando. (16)

Los hogares de Nivel E (muy bajo) abarcan un quinto de la población urbana, con un rango de ingresos igual o menores a $160.000. La educación de jefes de hogar es de 3,7 años promedio siendo típicamente Básica Incompleta. Disponen de 2,3 bienes del máximo de 10 bienes. Las comunas más representativas donde se encuentra este tipo de hogares son Cerro Navia, La Pintana y Lo Espejo, y en regiones están Ovalle, Los Ángeles y Osorno. (16)

Entre los grupos de comunas estratificadas según IDSE, destaca que 80% de las comunas con IDSE sobre 0.900 tienen hogares ABC1 o C2. En contraste, dos tercios del grupo de comunas con menos de IDSE 0.600 tienen hogares de NSE D o E (figura 3.1)

Additional information